Wednesday, August 23, 2006

El Killer

Cuando era chica y vivía en Osorno, era amiga del Killer. Nos acompañaba cuando con la Cuca andábamos en bicicleta frente al colegio San Mateo. Cada vez que jugábamos a las Barbies y me aburría de tratar de conquistar a Ken, el Killer era el compañero perfecto. Alegre, regalón y mansito. Suave.
Dejaba que le hiciera cariño en su hocico café y nunca se enojaba. Hoy me pregunto quién lo habrá bautizado así. Porque de asesino, el Killer no tenía nada. Y en ese entonces yo no sabía inglés. Pero [quiler] sonaba tan bonito.
No recuerdo haberlo escuchado ladrar. Aunque decían que era bravo. Mi nana Male lo decía. Siempre pensé que era para asustarme.
¿Cómo un perro de cuerpo alargado como salchicha, rechoncho y orejón, con ojos de pena iba a ser un animal malvado? No, era imposible.
Así todas las tardes de enero mientras comía colas de tigre y centellas, un perro de color rubio tostado movía su cola.

Hace doce años que no sé nada de él.

Después de venirme a Santiago sólo dos cosas me consolaron de haber perdido a mi amigo:
El Killer no tenía casa, pero todos lo cuidaban.
El Killer no tenía raza, pero era el más lindo.

2 comments:

Lila Magritte said...

Y el Killer logró ser un animal trascendente.
Abrazos y ladridos por Killer.

Anonymous said...

Feñita!!!!
Me hiciste llorar!!!!
Te apoyo 15345325632 y más veces en tu amor por lo animales, y sobre todo por los perros, siempre me emociona saber que no soy la única que es capaz de conectarse con esos hermosos seres que nos acompañan incondicionalmente. Ojalá hubiera mucha más gente que lo hiciera. Oye! y tranquila por killer, seguro que anda haciendo de las suyas por ahí, y si no, como siempre me dice mi sabia madre cuando sufro un desceso perruno, ¡TODOS LOS PERRITOS SE VAN AL CIELO!
Besos
Fa